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4 mins

Una mente completamente nueva

Por qué los cerebros derechos gobernarán el futuro
by Daniel H. Pink | Feb 22 2023

Sinopsis

En una era en que las computadoras y los trabajadores calificados de países de bajos ingresos se adueñan incluso de los empleos no manuales, ¿qué pueden hacer para destacarse? Al pasar de la Edad de la Información a la nueva Edad Conceptual, la clave está en comenzar a valorar las aptitudes asociadas al hemisferio derecho del cerebro, que antes se consideraban menos valiosas que las habilidades analíticas del hemisferio izquierdo.

¿A quién está dirigido?

A quien quiera conocer la diferencia entre el trabajo en el siglo XX y en el XXI.

A quien le interese el concepto de pensar “con el hemisferio derecho”.

A quien quiera desarrollar las aptitudes necesarias para tener éxito en el trabajo en la era moderna.

Acerca del autor

Daniel H. Pink es un autor estadounidense de varios best-seller sobre empresas, administración y trabajo. Una mente completamente nueva (2005) estuvo durante mucho tiempo entre los libros más vendidos del New York Times y de Business Week, y se ha traducido a 20 idiomas.

El cerebro humano tiene dos partes: el hemisferio izquierdo, que se ocupa de los detalles, y el hemisferio derecho, para un pensamiento más integral y con perspectiva global

Desde la antigüedad, el ser humano ha supuesto la división del cerebro en los hemisferios izquierdo y derecho, una separación neurológica que la ciencia moderna ha respaldado.

Hoy sabemos que toda actividad que realizamos exige la cooperación entre ambos hemisferios, pero también que cada uno adopta el papel dominante en determinadas actividades. En general, podemos decir que el hemisferio izquierdo se centra en descomponerlo todo en detalles, mientras que el derecho se encarga de obtener la perspectiva global.

Estas distintas funciones pueden observarse, por ejemplo, en el contexto del uso del lenguaje. Gran parte del lenguaje se genera en el hemisferio izquierdo, donde procesamos símbolos de manera sucesiva. Por ejemplo, cuando leemos. Sin embargo, el hemisferio derecho también desempeña un papel importante al permitirnos distanciarnos del lenguaje en sí mismo e interpretar el contexto del mensaje. Sin el hemisferio derecho, no podríamos entender la ironía ni las metáforas.

El razonamiento es otra área en que los hemisferios tienen funciones distintas y complementarias:

Las respuestas originadas en el hemisferio izquierdo proceden de lo que aprendimos en el pasado. Si les apuntan con un arma, este hemisferio les dice que tengan miedo, porque han aprendido que las armas son peligrosas.

El hemisferio derecho, en cambio, no reconoce el arma, pero puede basarse en un conocimiento más intuitivo y reconocer otros signos de peligro, como una expresión facial de enojo. El hecho de que todas las culturas tiendan a interpretar las expresiones faciales de manera similar ilustra lo naturales e intuitivas que son estas funciones del hemisferio derecho.

Siempre hemos pretendido entender qué parte del cerebro se ocupa de distintas actividades. Hoy sabemos que las dos mitades cooperan constantemente, pero cada una se especializa en un modo de pensamiento distinto.

El cerebro humano tiene dos partes: el hemisferio izquierdo, que se ocupa de los detalles, y el hemisferio derecho, para un pensamiento más integral y con perspectiva global

Históricamente, se ha subestimado la importancia del lado derecho del cerebro y la forma de pensamiento que representa.

Desde que se descubrió que el lado izquierdo del cerebro se ocupa de tareas más analíticas, se ha considerado que es más importante que el lado derecho.

Pero, ¿de dónde viene la idea de que los hemisferios son “independientes pero desiguales”?

En primer lugar, antes se creía que el hemisferio izquierdo debía de ser el que nos distingue de los animales, porque nos permite resolver tareas analíticas.

En segundo lugar, sabemos que el lado izquierdo del cerebro controla en realidad el lado derecho del cuerpo. Es el encargado de muchos movimientos importantes en un mundo donde la mayoría de la gente es diestra y donde las lenguas occidentales se escriben de izquierda a derecha.

Esta diferencia de apreciación también se manifiesta comúnmente al usar las dos mitades y sus distintos modos de pensamiento como metáfora de las actitudes diferentes ante la vida:

Se cree que el pensamiento del hemisferio izquierdo se basa en características de este lado del cerebro, ya que es secuencial, literal, funcional, textual y analítico. Estas características también predominarían en la actitud ante la vida de un pensador orientado al hemisferio izquierdo.

En cambio, el pensamiento del hemisferio derecho se caracterizaría por ser simultáneo, metafórico, estético, contextual y sintético, rasgos de los pensadores de este lado del cerebro.

Así como se ha valorado el lado izquierdo del cerebro más que el derecho, se ha considerado que el pensamiento del hemisferio izquierdo es la actitud ante la vida que da mejor resultado. Esto puede verse en el ámbito social. Por ejemplo, en los exámenes que deben rendir los estudiantes en Estados Unidos. Estos exámenes premian el pensamiento lineal, secuencial, que llega a una sola respuesta correcta en el tiempo asignado, por lo que enseña a los estudiantes a razonar como computadoras.

Sin embargo, actualmente la subestimación del pensamiento del hemisferio derecho llega poco a poco a su fin, a medida que la capacidad de ver “la perspectiva global” adquiere más importancia.

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