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13 cosas que las personas fuertes mentalmente no hacen de Amy Morin, resumen del libro

Lee el resumen de Blinkist de 13 cosas que las personas fuertes mentalmente no hacen de Amy Morin y descubre las ideas principales de este popular libro.
by The Blinkist Team | Feb 22 2023

En este resumen del popular libro 13 cosas que las personas fuertes mentalmente no hacen de Amy Morin te presentamos las ideas principales de este clásico best-seller.

 

Sinopsis

13 cosas que las personas fuertes mentalmente no hacen (2014) explica cómo desarrollar una gran fortaleza mental mediante el control de las emociones, los pensamientos y las acciones. Este libro incluye consejos útiles, ejemplos inspiradores y soluciones prácticas que les ayudarán a superar sus miedos y a comenzar a vivir una vida plena.
 

¿A quién está dirigido?

A personas que enfrentan sus propios fracasos y el éxito de sus pares

A padres y madres que no pueden comunicarse tranquilamente con sus hijos

A toda persona que necesite más motivación para cumplir sus sueños
 

Acerca del autor

Amy Morin es psicoterapeuta, trabajadora social clínica y columnista regular en Forbes, donde escribe sobre negocios y psicología. También es anfitriona del pódcast The Verywell Mind.
 

¿Qué beneficio ofrece? Superar los obstáculos que le impiden vivir la vida que sueñan.

Como psicoterapeuta capacitada, Amy Morin tiene experiencia ayudando a quienes atraviesan momentos difíciles. Sin embargo, en 2013, era ella quien atravesaba un momento difícil. Había perdido a su madre y a su marido y, luego, tras volver a casarse, recibió la noticia de que a su suegro le habían diagnosticado cáncer. Dijo que fue el peor momento de su vida.

Al borde de un colapso, se sentó y escribió una carta dirigida a ella misma. En esa carta escribió una lista de 13 cosas que las personas fuertes mentalmente no hacen, y, luego, la compartió en su blog. El artículo se volvió viral y llegó a 50 millones de personas. Un año más tarde, lo transformó en un libro que se volvió best seller y se tradujo a 40 idiomas.

En los próximos 13 blinks, conocerán 13 ejemplos de la vida real sobre 13 malos hábitos diferentes, y cómo estos fueron reemplazados por mejores hábitos. En el proceso, podrán armarse su propia caja de herramientas para las grandes dificultades de la vida. Comencemos.

También aprenderán lo siguiente:

cómo tomar riesgos calculados;

que colaborar es mejor que competir; y

por qué ganar es mejor que merecer.

Nota: Las versiones en audio de estos blinks incluyen música y sonidos. ¡Los invitamos a escucharlas!
 

Las personas fuertes mentalmente reemplazan la lástima por uno mismo con gratitud.

En una ocasión, Amy Morin presenció un accidente menor en el que dos vehículos iban retrocediendo en el estacionamiento de un supermercado y chocaron entre sí. Al ver a los dos conductores que se bajaban del automóvil no pudo evitar notar algo. Si bien ambos conductores acababan de sufrir el mismo accidente, las reacciones fueron muy diferentes. El primer conductor se bajó, miró y casi se mostró aliviado. ¡Qué suerte tuvo que nadie salió herido! ¡Por fortuna no hubo que lamentar ninguna lesión grave! El segundo conductor, no obstante, se sintió bastante desafortunado. “Qué bien”, dijo quejándose. ¡Justo lo que me faltaba! ¿Por qué siempre le pasan cosas malas a él?

Ahora bien, ¿cuál es el punto? El segundo conductor es el claro ejemplo del primer comportamiento que las personas fuertes mentalmente no tienen: autocompadecimiento. Se enfada, se queja de su desgracia, se lamenta. Las personas que se autocompadecen suelen pensar que sus problemas son mucho peores. Se quejan de que la vida no es justa y, cuando alguien les pregunta por su día, dan un discurso de todas las cosas malas que les pasaron.

Por muy habitual que sea, también es un problema, porque sentir lástima de uno mismo puede ser autodestructivo. No solo están perdiendo su tiempo, sino que también están entrenando a la mente a enfocarse en los aspectos negativos. Esto hará que se sientan peor y que se enfoquen aún más en el lado negativo de las cosas.
Mientras tanto, no valoran las cosas positivas y la buena fortuna.

Pues sí, la autocompadecencia es destructiva. Pero, ¿cómo se puede cambiar esto? El método más efectivo es la gratitud. Si están con una mentalidad de “las cosas malas siempre me pasan a mí”, deténganse un segundo. Siéntense y escriban una lista de las cosas buenas que les han ocurrido. Para hacerlo más regular, también pueden llevar un diario de gratitud. Solo deben escribir al menos una cosa del día por la que estén agradecidos. Además, puede ser útil decirlo en voz alta: cuéntenles a otros todo lo bueno que la vida les ha regalado.

Tarde o temprano, podrían tener la mentalidad del primer conductor. En lugar de quejarse por un accidente menor, se sentirán agradecidos de que no haya sucedido nada peor. Esto los lleva un paso más cerca de convertirse en personas fuertes mentalmente.
 

Las personas fuertes mentalmente se aferran a su poder y perdonan a los demás.

Le presentamos a Lauren, mamá de dos niños. Su familia era casi perfecta, si no fuese por un pequeño detalle: su suegra. Para Lauren, una persona autoritaria. No solo se aparecía sin avisar, sino vivía criticando el estilo de crianza de Lauren e incluso hacía comentarios desagradables sobre su peso. Lauren siempre mostró una sonrisa educada por fuera, pero por dentro le hervía la sangre. Y el problema no era solo que su suegra le quitaba tiempo muy valioso con su familia, sino que Lauren también se enroscaba y se la pasaba quejándose de ella al menos varias horas a la semana. Definitivamente algo andaba mal.

Lo que nos lleva al segundo hábito que las personas fuertes mentalmente no tienen: dejar que otras personas tengan control sobre ellas.

Allí radica el problema de Lauren: como temía decir lo que pensaba, dejó que su suegra controlara su forma de sentirse y pensar. Este hábito se puede manifestar de diversas maneras. Si son susceptibles a la crítica de los demás, si permiten que los demás los enfaden, si los demás lo incitan a hacer algo que no quieren hacer, es señal de que ceden el poder.

Entonces, ¿cómo recuperan el control de su vida? Analicemos nuevamente a Lauren. Después de darse cuenta del tiempo y la energía que desperdiciaba quejándose de su suegra, decidió hablar con su esposo. Decidieron fijar límites claros y sanos, y hacerlo con respeto. Entonces hablaron con ella. Le dijeron que, en lugar de que ella fuera sin avisar, ellos la invitarían regularmente a cenar. También le pidieron que dejara de criticar el estilo de crianza de Lauren. Al principio, a su suegra le costó adaptarse, pero finalmente lo logró. Y Lauren retomó el control de su familia y de su vida.
 

Las personas fuertes mentalmente están siempre preparadas para adoptar los cambios.

Richard se sentía frustrado. Recientemente le diagnosticaron diabetes y su médico le informó que tenía unos 34 kilos de sobrepeso, por lo que sintió que necesitaba hacer un cambio (aunque era más fácil decirlo que hacerlo). Se comprometió a evitar cualquier tipo de comida chatarra: hasta sacó todas las galletas y las bebidas con azúcar de la alacena. Se inscribió en el gimnasio. Todo esto sonaba muy bien… en teoría. En la práctica, en cambio, terminó comiendo refrigerios en frente del televisor en vez de hacer ejercicio. No perdió ni un solo kilo a pesar de todas las mejores intenciones.

La verdad es que hacer un cambio es difícil. Pero si carecemos de fortaleza mental, es muy fácil evitarlo. Y hay que pagar un precio muy alto: sin cambios, pueden sentirse estancados y superados por el resto.

Entonces, ¿cómo enfrentan los cambios las personas fuertes mentalmente? En primer lugar, evitan el principal y más grande obstáculo: abrumarse con demasiados cambios al mismo tiempo. Esto es lo que ocurrió con Richard. Sus métodos fueron demasiado radicales e irrealistas; se predispuso al fracaso.

Prueben estos dos consejos en cambio.

Primero, desglosen su ambición en metas más pequeñas y alcanzables. Reemplacen los cambios radicales con cambios graduales. Eso es lo que Richard aprendió a hacer. En lugar de querer bajar 34 kilos de una vez, ahora se esforzó en perder 2 kilos como primer paso.

Y, segundo, hagan un plan. Esto quiere decir que se deben establecer pasos de acción concretos que sean fáciles de seguir. Por ejemplo, Richard comenzó a llevar un control de su alimentación mediante un diario de comidas, y comenzó a preparar el almuerzo en lugar de salir a comer afuera. Programó con anticipación tres sesiones de gimnasio por semana y para los demás días se comprometió a dar un pequeño paseo con su familia después de la cena.

Ahora ya sabemos de qué manera las personas fuertes mentalmente enfrentan los cambios: evitan los aterradores cambios drásticos y, en cambio, establecen metas más pequeñas y realistas, y lo hacen mediante acciones concretas que pueden lograr cotidianamente. Pueden hacer que el cambio no dé tanto miedo, al punto que evitarlo ya no sea una opción.

 


Si quieres disfrutar de todas las ideas principales del libro 13 cosas que las personas fuertes mentalmente no hacen de Amy Morin, ¡no esperes más! Haz clic en el siguiente link para acceder al resumen completo.

 

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